Últimamente todo el mundo me dice que tengo muchísima suerte, cosa que no acabo de creerme.
El otro día me dijo una amiga que la suerte es impredecible y no entiende de rutinas, y que en eso somos iguales -la suerte y yo-. Al final no tengo suerte, todo me sale como siempre, como sé que va a salir. A veces bien, a veces mal, y otras simplemente, con una aleatoriedad que no me desagrada y que rompe monotonías.
Las cosas no me pueden ir mejor, de eso no me quejo. Encuentras personas que te complementan y hacen un viaje ya de por sí interesante, aún más divertido.
He vuelto a sentir cosas que hacía tiempo que había olvidado.
Nunca he tenido miedo a los cambios (aunque siempre me entre pánico un poco antes de todos ellos y es algo que le pasa a mucha gente). Como prueba de esto estoy viviendo fuera sin problemas y llevo ya casi un año. Si mañana me dicen que me tengo que ir a otro país a continuar mis estudios no me lo ando pensando, la maleta la tardo en hacer 5 minutos (cronometrados ^^). Eso sí, estoy hasta las narices de exámenes y quiero que llegue Julio de una vez, volver al pueblo, ver a la gente de allí y a los de fuera que también vienen por vacaciones, ir a la Euskal y volver en Agosto al pueblo de nuevo para las fiestas.
Ahora mientras llega sigo intentando sacar todas las asignaturas que puedo, que no son pocas., y con algún que otro proyecto en mente.
Y todo esto mientras echo de menos (aunque eso es cuestión de días ) y escucho The Doors que últimamente es lo único que suena en mi Spotify.
…y para acabar planto una canción viejuna porque me da la gana




